5 Estrategias para aplicar el precio psicológico y mejorar tus ventas 

Comprendiendo la psicología del consumidor 

En el mercado y las estrategias existen una gran cantidad de opciones a la hora de vender que tienen muchos beneficios a la hora de facilitar una venta. En esta ocasión estaremos hablando de estrategias relacionadas con el precio psicológico que te ayudarán a aumentar y mejorar las ventas de tu negocio, explicándote cómo funcionan y cómo puedes aplicarlas. 

Cuando hablamos de la psicología del consumidor, nos referimos a la percepción que tiene el cliente con relación al establecimiento de precios aplicados a un servicio o a un producto. Esto, con base en los precios psicológicos, ya que estos son capaces de estimular esta percepción y permitir que se realice o no la compra. ¿Cómo funciona? Vamos a ello:

Productos juntos y el precio de prestigio 

La estrategia consiste en ubicar dos productos pertenecientes al mismo sector, pero con precios distintos. Uno tendrá un precio muy bajo y el que esté al lado tendrá un precio muy alto. Con esta técnica, está todo hecho, pues aunque dos productos sean de la misma categoría o incluso, sean los mismos productos, al tener un precio completamente diferente, pondrá a pensar al cliente. 

Algunas de las dudas que pueden formularse a partir de esta estrategia, son sobre ¿Por qué este es más caro y este, más barato?, ¿Qué tiene este que no tenga el otro?, etc. La aplicación de los precios es capaz de distorsionar la percepción del consumidor, por lo que tendrá la sensación de que el producto más costoso será mucho mejor que el económico. 

Conocer los precios habituales 

En la actualidad, en el mercado hay muchos precios sobre productos y servicios determinados que se conocen regularmente, por lo que los consumidores los califican como los precios normales, ya que son los precios que conocen. 

Pero, ¿Qué sucede cuando este tipo de precios se altera? En estos casos, la respuesta puede ser negativa. En caso de que se suban, los consumidores llegarán a pensar que es un sobreprecio por un producto que ya tenía un precio “establecido”, y cuando el precio se baja, el consumidor pensará de forma automática que la calidad del producto ha decaído y que no es mejor a como estaba antes de la alteración del precio. 

Aplicación de un precio impar 

No colocar precios cerrados o redondos, como también son conocidos, es una técnica que se utiliza a diario a la hora de establecer el precio de productos. En esta estrategia se aplican precios cuyas terminaciones sean en 5 o en 9 con el fin de cambiar la percepción del cliente frente al precio del producto.

Cuando utilizamos estos números para finalizar un precio, aumentamos la posibilidad de compra, ya que el cliente tenderá a pensar que se llevó un producto por un precio mucho más económico. En estos casos, los precios terminado en estos números impares, permiten que tengamos una oportunidad como comerciantes frente a los consumidores, ya que es llamativo y atractivo. 

La percepción del cliente y el precio 

En la actualidad los consumidores se encuentran bombardeados de la cantidad de comerciantes que día a día se suman a la industria en cualquier de los sectores. Con esto y la oferta de productos genéricos y conocidos, el consumidor puede darse una idea del precio que tiene un producto u otro. 

En este caso, será necesario intentar descubrir cuál es el valor que asigna el cliente al producto o servicio que le estamos ofreciendo. De acuerdo a ello, en caso de que el precio esté por debajo del valor percibido por el cliente, lo mejor será poner todo a favor para que el cliente realice la compra señalando que la calidad no es menos y que puede llevárselo por menos dinero del que había pensado.

5 Estrategias para aplicar el precio psicológico y mejorar tus ventas 

Sin embargo, cuando el valor está por encima del costo percibido, será necesario añadir una oferta o promoción, o bien realiza algún ajuste como un producto adicional, un archivo descargable o cualquier otra opción que le permita al cliente asumir que aunque está por encima del precio calculado, se está llevando algo extra. 

Optar por precios con menos sílabas 

El cerebro humano utiliza y pone en marcha muchos más recursos a la hora de procesar precios de forma fonética. Con relación a esto, cuando un precio tiene más sílabas (aunque sea menor que el anterior), tendemos a pensar erróneamente que es más costoso de acuerdo a los mayores recursos que utiliza el cerebro para procesar. En otras palabras, cuando el precio tiene menos sílabas, el consumidor puede pensar que es más económico. 

No es necesario decir el precio en voz alta, nuestra mente a la hora de leerlo ya lo hace, pues acompaña la versión auditiva con la visual. Es por esto que un precio percibido por una persona como fonéticamente más extenso, tiende a resultar mentalmente como un precio más alto, en estos casos será mejor optar por precios con sílabas reducidas. 

Permitir el pago a plazos 

Cuando un consumidores observa el precio que le costará un producto determinado y luego el costo que podría pagar por cada cuota observando esta modalidad de pago, con frecuencia se inclinará por aquél que le permite realizar pagos mucho más bajos que uno de un sólo golpe, por lo que el cliente va a preferir la cifra más pequeña. 

En este tipo de casos, el comerciante tiene la posibilidad de proponer cuotas al consumidor que en resultado sea mayor al precio inicial. Aunque si bien el cliente se dará cuenta de ello, el pago a plazos o a cuotas tiene igualmente una gran ventaja a la hora de realizar la compra. 

Como vemos, mejorar las ventas no implica necesariamente bajar los precios por producto (de hecho en muchos casos esto no es lo recomendable, ya que se evita llegar a una “Guerra de precios” en los que los negocios salen en pérdida), sino otra serie de acciones y medidas que podemos tomar para captar la atención del cliente y aumentar el número de nuestras ventas. 

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